El buzón

Tras recorrer el mapa de la ciudad durante horas, el frío se me cuela hasta la médula. Al fin he localizado el objeto de mi deseo en la esquina de una cuasi anónima callejuela. Viste de un rojo descascarillado y parece abandonado. La oquedad oxidada de su boca lo delata. Huele a rancio. Mantiene un familiar vínculo con el asfalto. El raro espécimen aún tiene una tarea muy importante por hacer: conservar en las entrañas, una sobada carta. La escribí hace quince años, pero la timidez me impidió enviarla a su destinatario. Quizá sea para algunos un mero símbolo de otra época (la carta-el buzón), una reliquia con fecha de caducidad (el buzón-la carta), pero si no arrojo cuanto antes mis sentimientos del corazón a su boca, ni siquiera este viejo buzón sabrá, que me enamoré de Miguel desde el instante en que lo vi.

(Anatomía de la matrioska ha cumplido un año y nada mejor que celebrarlo junto a sus más de 100 fieles seguidores, con este relato inédito. A todos y cada uno de vosotros, GRACIAS).

Y un recordatorio…

El correo

La carta llevaba una mariposa como sello. Sin abrirla, liberó al insecto. Luego quemó el estorbo y dejó volar su imaginación.

(Microcuento que inspiró el nombre del desaparecido blog, Una mariposa como sello. “El buzón” bien podría ser su precuela).

Anuncios

Acerca de Beatriz CE

Escritora de relatos, cuentos, micropoemas. (Zaragoza, ES)
Esta entrada fue publicada en Microcuentos, Noticias, Relatos. Guarda el enlace permanente.