Evelyn

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Subir de nuevo hasta la ochenta y tres fue inviable. Por más que lo intentó el cuerpo no obedecía a las órdenes de sus pensamientos. Todo había transcurrido en el aleteo de un colibrí. Y como pájaro posado delicadamente sobre el capó de una limusina yacía la señorita Mc Hale.
Dirigió una mirada borrosa a la bóveda celeste. La algarabía de la ciudad arropaba sus temblores. El sol del mediodía se deleitó en su bello rostro, unas manos anónimas cogieron las suyas, pero aquella cama de acero era gélida como un témpano de hielo.
Exhalando una nube de vaho en el aire aguardó el nacimiento a una nueva vida.

Imagen: Robert C. Wiles
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Acerca de Beatriz CE

Escritora de relatos, cuentos, micropoemas. (Zaragoza, ES)
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