La magia del verano

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(Para Alicia y Julia)

Todos los días, antes de salir de casa, Violeta se mete al bolsillo una preciosa caracola de nácar, la misma que guarda cada noche bajo la almohada. No deja que se la roben ni en sueños. Una bocanada de espuma de mar la acercó a la orilla durante sus primeras vacaciones en la playa, cuando tenía siete años. Para ella es un objeto muy valioso en otoño, pero sobre todo en invierno: cuando la nieve te llega hasta los tobillos, los árboles tiritan porque están desnudos, el viento congela las narices dejándolas como helados de sandía, los animales duermen un laaaaargo y profundo sueño, el sol se enfría rápido como la sopa de estrellas y los días son tan cortos como las patas de un perro salchicha.

Cada vez que el frío se le quiere meter en los huesos y la tristeza en el corazón, Violeta solo tiene que acercarse la caracola a la oreja para ¡oh, magia!, escuchar entre el salado murmullo de las olas, el dulce canto de las sirenas. Desde que el mar le regaló su increíble tesoro, para Violeta siempre es verano.

Porque hay un verano en cada caracola, y tantas caracolas en el mar como niños en el mundo.

Imagen: Let the kids
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Acerca de Beatriz CE

Escritora de relatos, cuentos, micropoemas. (Zaragoza, ES)
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