La promesa

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La misma noche en la que él falleció, le prometí encontrar a la que fue la mujer de su vida. Hasta ese instante siempre mantuvo oculto su sufrimiento y nunca se había sincerado conmigo. Me contó que mientras ella le había abandonado a su suerte por un hippie que le propuso recorrer el mundo en su escarabajo, él se quedó a cargo de un niño con trastornos del habla, que ni siquiera era suyo. A pesar de salir adelante ya nunca levantó cabeza. Con el tiempo se fue marchitando lentamente, hasta que la enfermedad acabó por destruirle.

Tras el funeral comencé la búsqueda con los pocos datos de los que disponía. Ocho meses más tarde conseguí localizarla al norte del país. Vivía en una casucha de madera semiderruida al borde de una carretera comarcal. Llamé a la puerta. Ella abrió de forma brusca. La había imaginado una mujer bella, tal y como él me la había descrito. Sin embargo tenía un aspecto descuidado y aparentaba más edad de la que tenía. Se quedó observándome, indiferente. ¿Nos conocemos, joven?, me preguntó con dificultad, casi en un tartamudeo. Quise responderle, pero me mordí la lengua. Era el momento de desvelar el motivo de mi visita. Sin dilación abrí la bolsa de la que no me había separado en todo el viaje. Saqué el recipiente para desenroscar la tapa con cuidado. Y cumpliendo el deseo de mi padre arrojé sus cenizas a Mar.

Imagen: Tumblr
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Acerca de Beatriz CE

Escritora de relatos, cuentos, micropoemas. (Zaragoza, ES)
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